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La IA no es un reto de software, sino de capacidad humana

Comprar la tecnología es la parte fácil; preparar a la organización para usarla es donde se gana o se pierde el juego.

Karina Rodríguez Peña
29 may 2026
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6 min de lectura
La IA no es un reto de software, sino de capacidad humana

En los últimos años, las empresas se han encontrado inmiscuidas dentro de una ola de información con respecto a la Inteligencia Artificial (IA), sintiendo la presión de adoptarla en cualquiera de sus variedades, desde la generativa hasta la agéntica, como una obligación para cumplir con las demandas del mercado y no quedarse rezagados tecnológicamente. 

De acuerdo con la consultora IDC, el 90% de las empresas en México ya utiliza alguna forma de IA en sus operaciones, especialmente en áreas como automatización de atención al cliente, prevención de fraude o gestión de la cadena de suministro. Además, se estima que la inversión en plataformas de inteligencia artificial seguirá en aumento en los próximos años.

El Innovation Telescope – Zoom México, elaborado por Minsait, una empresa de Grupo Indra, lanza porcentajes similares: a inicios del 2026, el 65% de las organizaciones mexicanas declaró que utiliza IA de manera activa en procesos de negocio, enfocados principalmente en productividad empresarial.

Ikusi México respalda estos datos, estimando que el 2026 será el año en que la IA por fin encuentre su ritmo dentro de las compañías en la región, pasando de la etapa de experimentación, para adentrarse a la integración de modelos más estables, como la IA agéntica, entrenada para actuar como lo haría una persona, dando por fin el salto de la curiosidad a la confianza, incluso en procesos realmente críticos.

Estas estadísticas marcan cómo las empresas del país han pasado de la fascinación inicial, a una realidad en operaciones y clave para la toma de decisiones. La Inteligencia Artificial ya no es un proyecto piloto del departamento de TI; es un activo estratégico de la empresa moderna.

Sin embargo, a medida que los presupuestos de software se inclinan hacia la automatización, los líderes empresariales están descubriendo una verdad incómoda: comprar la tecnología es la parte fácil; preparar a la organización para usarla es donde se gana o se pierde el juego.

El verdadero ROI de la IA no se encuentra en qué tan innovadora o disruptiva es la plataforma que se adquiere, sino en la intersección entre la tecnología y el talento humano. El nuevo reto de la alta dirección será reconfigurar las estrategias en torno a la IA desde una perspectiva que coloque a las personas en el centro.

Mismo estudio de Minsait denomina a este fenómeno como la Augmented Connected Workforce, que describe un entorno laboral donde personas y tecnología trabajan de manera integrada, inteligente y segura para potenciar la toma de decisiones, la eficiencia operativa y la seguridad laboral.

Menos fricción, más estrategia

Los tomadores de decisión suelen evaluar el software bajo la premisa de eficiencia transaccional, es decir, que permita hacer lo mismo, pero más rápido. Con la IA, la métrica está cambiando; ya no se busca sólo impactar en la eficiencia, sino impactar en la efectividad estratégica.

Al absorber las tareas repetitivas, el análisis de datos masivos y la generación de reportes rutinarios, la IA no está reemplazando al profesional; le está devolviendo el tiempo para poderse centrar en actividades claves que generen más valor para el negocio. 

Entonces, es aquí donde se redefine el concepto de productividad: Un proceso óptimo ya no es aquel que corre al 100% sin humanos, sino aquel donde la IA procesa la complejidad y el humano aporta el juicio crítico, la empatía y la toma de decisiones éticas.

Según el McKinsey Global Institute, los profesionales pueden dedicar hasta 1.8 horas al día buscando información, cerca del 20% de su jornada laboral; IDC estima que se pueden gastar hasta el 30% de su tiempo buscando información, coordinando reuniones y redactando actualizaciones. La IA empresarial, embebida ya en la mayoría de los softwares y sistemas empresariales modernos, actúa como un copiloto que elimina esta fricción operativa, permitiendo que el talento se enfoque en la innovación y el diseño de estrategias

El siguiente paso de la IA será la capacitación

Uno de los mayores errores de las empresas en la implementación de IA es asumir que los empleados aprenderán a usar estas herramientas por inercia. Por más que la herramienta prometa ser intuitiva, cualquier trabajador necesita pasar por una curva de adaptación y aprendizaje. 

La falta de capacitación y coordinación sobre el uso de un nuevo software, puede llevar a la subutilización y rechazo. La resistencia al cambio suele nacer del miedo a la obsolescencia.

De acuerdo con un reciente estudio de Workday, uno de los principales retos de la IA en empresas, es la subutilización, consecuencia de empleados que no reciben la capacitación adecuada para aprovechar al máximo los beneficios de un software avanzado. La compañía destaca que las organizaciones más exitosas no serán aquellas que solo implementan IA, sino las que reinvierten el tiempo que ésta ahorra en su personal, impulsando a desarrollar habilidades, rediseñar roles y modernizar la forma de trabajar.

Es aquí donde el enfoque debe virar hacia el upskilling (mejora de competencias) y el reskilling (aprender nuevas competencias) enfocado en capacidades humanas e interacciones con IA. El riesgo real para un profesional no es ser reemplazado por la IA, sino ser reemplazado por otro profesional que sí sabe colaborar con la IA. 

Sin embargo, las empresas deben estar conscientes que la capacitación de cara a la adopción y correcto aprovechamiento de todas las capacidades que otorga la Inteligencia Artificial deben ir más allá de enseñar a usar un software, debe sino de desarrollar habilidades blandas como pensamiento crítico y validación, permitiéndoles detectar las famosas alucinaciones de IA, donde el criterio humano para auditar los resultados es vital; así como el diseño de contexto basado en corrector prompts, donde el saber formular las preguntas correctas y estructurar problemas, será clave para que la máquina entregue soluciones de alto valor.

Cambio de mentalidad en el liderazgo

La adopción exitosa de la IA requiere que los propios líderes transformen su estilo de gestión. Los silos corporativos tradicionales, donde TI decide toda la tecnología implementada a lo largo del negocio, son el enemigo número uno de la transformación digital.

Para el CIO y el CTO, el rol ha evolucionado de ser ‘guardianes de la infraestructura’ a convertirse en ‘habilitadores del ecosistema". Ya no basta con garantizar que el sistema no se caiga; deben asegurar que las herramientas de IA sean accesibles, intuitivas y seguras para el empleado de primera línea.

Por su parte, el CEO debe fomentar una cultura de experimentación psicológica segura. Si los empleados temen que un error al experimentar con una nueva herramienta de IA afecte su evaluación de desempeño, la adopción se detendrá. Los líderes deben eliminar el miedo al fracaso, ya que mediante ‘prueba y error’ es como se llega al éxito, así como incentivar el aprendizaje continuo.

El software siempre será el medio, pero la capacidad humana será el fin. La triada de tecnología, personas, procesos hoy cobra más relevancia que nunca. 

La Inteligencia Artificial promete reescribir las reglas del ecosistema empresarial, pero las empresas no están hechas de servidores; están hechas de personas. Los líderes que triunfen en esta era no serán aquellos que compren la tecnología en tendencia o el software más costoso e innovador, sino aquellos capaces de inspirar a sus equipos a ver en la tecnología un aliado para potenciar su propia humanidad, creatividad e ingenio.

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Karina Rodríguez Peña

Head of Content · Grupo Portal ERP

Editor Portal ERP México | ERP Summit México

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