Con la aprobación de una Declaración Ministerial y una Hoja de Ruta Regional 2026-2027, concluyó la Tercera Cumbre Ministerial y de Altas Autoridades sobre la Ética de la Inteligencia Artificial en América Latina y el Caribe, organizada por la UNESCO, el Gobierno de la República Dominicana a través de la Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información y la Comunicación (OGTIC), el Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), con el apoyo de la Unión Europea.
Allí expertos reafirmaron el compromiso regional con la implementación de la Recomendación de la UNESCO sobre la Ética de la Inteligencia Artificial, el primer marco normativo mundial adoptado por los 194 Estados Miembros de la Organización.
Lo anterior representó un nuevo hito en un proceso regional que ha evolucionado desde la definición de principios comunes hacia la construcción de mecanismos permanentes de cooperación.
Las declaraciones adoptadas en Santiago de Chile (2023) y Montevideo (2024) sentaron las bases para una agenda compartida. Los Estados Miembros avanzaron un paso más al acordar prioridades concretas para el período 2026-2027 y fortalecer la arquitectura de colaboración regional para acompañar la implementación de políticas públicas sobre inteligencia artificial.
De los principios a la implementación
Los líderes involucrados analizaron la aprobación de una Hoja de Ruta Regional que orientará el trabajo conjunto entre los países durante un próximo período de encuentros. El documento establece prioridades para fortalecer la cooperación técnica, promover el intercambio de experiencias y desarrollar capacidades institucionales que permitan implementar una inteligencia artificial ética y responsable desde una perspectiva regional.
La Hoja de Ruta reconoce que la inteligencia artificial ya no constituye únicamente un desafío tecnológico, sino una política pública transversal que requiere la participación coordinada de múltiples sectores del Estado y de la sociedad. En este sentido, los países reafirmaron la necesidad de incorporar de manera creciente a los sectores de educación, salud, economía, cultura, medio ambiente, planificación, presupuesto, justicia y gobiernos subnacionales en el diseño e implementación de estrategias nacionales de inteligencia artificial.
Asimismo, se reafirmó la importancia de consolidar mecanismos permanentes de cooperación regional que permitan compartir herramientas, aprendizajes, buenas prácticas y experiencias regulatorias, contribuyendo a reducir brechas de capacidades entre los países y fortaleciendo una voz regional en los debates internacionales sobre gobernanza digital.
Educación y desarrollo de capacidades como prioridad regional
Los Estados participantes coincidieron en que uno de los principales desafíos para los próximos años consiste en fortalecer las capacidades humanas para comprender y utilizar la inteligencia artificial de manera responsable.
En este contexto, se destacó la necesidad de ampliar las políticas de alfabetización digital, promover el desarrollo de competencias para la nueva economía digital y fortalecer la formación de funcionarios públicos, docentes, operadores judiciales, periodistas, investigadores, empresas y ciudadanía en general.
La educación fue identificada como un componente central para garantizar que el desarrollo de la inteligencia artificial contribuya efectivamente a reducir desigualdades y ampliar oportunidades, promoviendo una ciudadanía capaz de comprender el funcionamiento de estas tecnologías, ejercer pensamiento crítico y participar activamente en su gobernanza.
También se destacó la importancia de integrar la dimensión ambiental en el desarrollo y la gobernanza de la inteligencia artificial, promoviendo tecnologías que contribuyan a la acción climática, la gestión sostenible de los recursos naturales y la reducción de impactos ambientales asociados a la transformación digital.
Los Estados reafirmaron igualmente su compromiso de fortalecer los mecanismos permanentes de cooperación regional a través de los grupos de trabajo establecidos, consolidando una comunidad de práctica que permita compartir experiencias, generar conocimiento y proyectar una voz latinoamericana y caribeña cada vez más sólida en los debates globales sobre inteligencia artificial.
Una gobernanza construida desde la cooperación
Los participantes reafirmaron que la gobernanza ética de la inteligencia artificial sólo puede construirse mediante procesos abiertos, participativos y multisectoriales.
La amplia participación de gobiernos, organizaciones internacionales, organismos del Sistema de las Naciones Unidas, universidades, centros de investigación, organizaciones de la sociedad civil y empresas tecnológicas reflejó la consolidación de un ecosistema regional de cooperación que reconoce la necesidad de incorporar una diversidad de perspectivas para responder a los desafíos que plantea la inteligencia artificial.
Los Estados coincidieron en que el éxito del proceso regional dependerá de la capacidad para mantener un trabajo continuo entre los sucesivos encuentros regionales.
Para ello, se acordó fortalecer los cinco grupos de trabajo creados durante el proceso, ampliar los espacios de intercambio técnico entre los países y promover una mayor articulación con otras iniciativas internacionales vinculadas a la gobernanza de la inteligencia artificial.
La UNESCO continuará acompañando este proceso mediante asistencia técnica, fortalecimiento de capacidades, generación de conocimiento, intercambio de experiencias y apoyo a la implementación de la Recomendación sobre la Ética de la Inteligencia Artificial, consolidando una comunidad regional de práctica que permita acelerar el desarrollo de políticas públicas responsables e inclusivas.





