El aumento de la actividad turística durante el verano volverá a poner a prueba la capacidad operativa de hoteles y restaurantes en España. Según las previsiones del Ministerio de Industria y Turismo, elaboradas por Turespaña, entre junio y septiembre de 2026 el país recibirá alrededor de 43 millones de turistas internacionales, un 6% más que el año anterior, que generarán un gasto cercano a los 64.000 millones de euros, un 10% superior al registrado en el mismo periodo de 2025.
Este incremento de la demanda representa una oportunidad para el sector, aunque también eleva la complejidad de la gestión diaria. La utilización de hojas de cálculo, herramientas desconectadas y procesos manuales puede dificultar la coordinación entre departamentos y favorecer incidencias como roturas de stock, reservas mal gestionadas, problemas en la planificación de turnos o tiempos de respuesta más prolongados.
En este contexto, el director de la división de Servicios de ARBENTIA, Fernando González-Haba, ha explicado que "Los retos habituales del sector, como la falta de tiempo, los márgenes ajustados, la escasez de personal, los sistemas desconectados y un cliente cada vez más exigente y digital, se intensifican durante los meses de verano". Asimismo, ha señalado que "la temporada alta ya no se afronta simplemente trabajando más, sino trabajando de forma más conectada e inteligente", ya que disponer de una visión unificada del negocio permite anticiparse a los picos de demanda, ajustar mejor los recursos, reducir errores y tomar decisiones con mayor rapidez. En este sentido, "se trata de convertir más volumen de actividad en una mayor rentabilidad, sin que ello implique sacrificar la calidad del servicio ni sobrecargar a los equipos".
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La compañía sostiene que la integración de un ERP con herramientas CRM, soluciones de Customer Experience y capacidades de inteligencia artificial permite conectar compras, finanzas, inventario, ventas y operaciones con la gestión de clientes y la automatización de procesos. Esta combinación facilita disponer de una visión unificada del negocio y responder con mayor agilidad a los incrementos de actividad propios de la temporada alta.
Una de las principales recomendaciones consiste en conectar reservas, recepción, pedidos, ventas e inventario para que todas las áreas trabajen con la misma información. De este modo, se reducen los desajustes derivados de utilizar aplicaciones independientes, como aceptar reservas por encima de la capacidad disponible, desconocer el stock real o no trasladar a tiempo las peticiones especiales de los clientes.
La consultora también propone apoyarse en herramientas de analítica e inteligencia artificial para analizar el histórico de ventas, reservas, ocupación y consumo. Esta información permite identificar patrones de demanda, anticipar necesidades de aprovisionamiento y ajustar las compras con mayor precisión, reduciendo tanto las roturas de stock como el exceso de inventario y el desperdicio.
Otra de las áreas donde el análisis de datos puede aportar mejoras es la planificación de los turnos. Cruzar la información sobre ocupación, reservas y franjas horarias de mayor afluencia facilita dimensionar mejor los equipos, reforzar los momentos de mayor actividad y evitar tanto la falta de personal como una planificación sobredimensionada que afecte a la rentabilidad.
En el ámbito de la experiencia del cliente, ARBENTIA destaca el papel del CRM para centralizar el historial de reservas, las preferencias, las comunicaciones y los hábitos de consumo en una única plataforma. Esta visión unificada facilita personalizar la relación antes, durante y después de la estancia o la visita, manteniendo una atención coherente independientemente del canal utilizado.
La automatización de las consultas más frecuentes es otra de las medidas planteadas. Preguntas relacionadas con horarios, disponibilidad, cambios de reserva o incidencias pueden resolverse mediante asistentes digitales, flujos de comunicación o herramientas de inteligencia artificial, permitiendo que los profesionales dediquen más tiempo a los casos que requieren una atención personalizada.
Según González-Haba, "El reto está en conseguir que todas las herramientas estén conectadas y generen mejoras visibles en rentabilidad, control y ahorro de tiempo", especialmente durante los meses de verano, cuando aumenta la actividad. Además, "es precisamente durante el verano, cuando se multiplican las reservas, los pedidos y las interacciones con clientes, cuando esa diferencia se hace más evidente".
La consultora también recomienda crear cuadros de mando específicos para la temporada alta con indicadores como la ocupación, el ticket medio, el RevPAR, el food cost, los no-shows, los tiempos de respuesta o la rotación de mesas y habitaciones. Asimismo, considera que el verano puede ser un momento adecuado para implantar mejoras tecnológicas de rápida ejecución, como integrar dos sistemas, automatizar tareas repetitivas, activar alertas de inventario o desarrollar cuadros de mando básicos, en lugar de abordar proyectos de transformación de mayor alcance.






