La Inteligencia Artificial (IA) ha dejado de ser una promesa para convertirse en una herramienta operativa día a día. Sin embargo, de acuerdo con el estudio Trabajo Reimaginado de EY (Work Reimagined Survey) existe una brecha crítica entre la rápida adopción a escala por parte de los colaboradores y la capacidad de las organizaciones para gestionarla de forma estructurada. Esta desconexión plantea riesgos inmediatos en términos de gobernanza, ciberseguridad y captura de valor.
Adopción masiva, impacto limitado
Aunque el 93% de los empleados utiliza IA en su trabajo cotidiano, su uso sigue concentrado en tareas básicas como la búsqueda de información o generación de resúmenes de documentos. Solo un 5% la integra de forma avanzada para transformar realmente sus procesos y formas de trabajar.
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El riesgo creciente del Shadow AI
Entre el 27% y el 56% de los empleados, dependiendo del sector, está llevando sus propias soluciones de IA al entorno laboral sin supervisión del área de TI. Este fenómeno refleja una alta intención de innovar, pero también expone a las organizaciones a riesgos relevantes en seguridad, cumplimiento y protección de la información.
Los verdaderos habilitadores del éxito en el uso de la IA
El valor de la IA no depende solo de la tecnología, requiere un cambio de mindset, una estrategia clara para la construcción de habilidades y el acceso a herramientas adecuadas que permitan escalar su uso de forma responsable y efectiva.
De la adopción de valor
Solo el 28% de las organizaciones logra traducir la IA en valor tangible. Esto evidencia que el desafío ya no es adaptar la tecnología, sino integrarla estratégicamente para capturar su potencial en productividad y transformación del negocio.
"El verdadero reto de la IA no solo es tecnológico, es organizacional. El Shadow AI es la señal más clara de que el talento ya está avanzando y de que existe un enorme potencial aún por capturar. Cuando se canaliza correctamente, la IA no solo impulsa la productividad, redefine cómo trabajamos, apoya la mejora en la toma de decisiones y eleva el desempeño. Pero cuando la adopción va por delante de la estrategia, ese potencial se diluye y las organizaciones pierden una parte significativa del valor que la IA puede generar. La diferencia estará en quién logre cerrar esta brecha: integrando talento, cultura, tecnología y gobernanza para escalar la IA de forma responsable. Porque en esta nueva realidad, la IA no es solo una herramienta es el factor que definirá el liderazgo y la ventaja competitiva”, puntualiza Carolina González Alcántara, Socia Líder de People Consulting de EY Latinoamérica.





