René Martín Torres Fragoso, fundador y presidente de CONTPAQi; y Marlene García, Directora General de CONTPAQi. Foto: Portal ERP México.
El panorama para las Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) en México enfrenta un momento crucial, donde deben de dar paso a la digitalización, si es que no quieren desaparecer. De acuerdo con los datos otorgados en el CONTPAQi Profit 2026, una de cada tres empresas no logra sobrevivir a sus primeros tres años de operación en el mercado nacional.
México es uno de los países con mayor retos en materia de fiscalización, donde incluso el SAT se digitaliza cada vez más, aumentando su sofisticación y con una fiscalización que avanza con paso firme hacia la automatización. Todo este panorama empuja a los líderes de tecnología y tomadores de decisiones hacia una digitalización de procesos operativos y financieros cada vez más de manera obligatoria. Hoy en día, negarse al cambio no es solo arriesgarse a quedar fuera en competitividad; para la PyMES podría significar incluso su permanencia en el mercado.
La era de las "Empresas Líquidas" frente un “Entorno Volcánico”
Factores macroeconómicos como la presión del T-MEC (aranceles, renegociaciones e incertidumbre para exportadores); la inflación global, y la polarización política hace que las empresas se encuentren dentro de lo que CONTPAQi denominó como ‘un entorno volcánico’. Marlene García, Directora General de CONTPAQi, destaca que los cambios actuales son constantes y que las estructuras jerárquicas rígidas han dejado de ser eficaces.
Para contrarrestar esto, propuso la transición obligatoria hacia las ‘empresas líquidas': “Las estructuras organizacionales ya no son fijas, deben ser líquidas; nosotros nos tenemos que adecuar al lugar en donde estamos. Si nosotros ponemos agua en el florero, esa agua va a tomar esa forma. Vivimos en un ambiente en donde cada uno de nosotros tenemos que estar abiertos al cambio, a la evolución, a ser líquidos. Las organizaciones exitosas serán capaces de adaptarse orgánicamente a la forma de su mercado, reorganizarse de manera ágil y tomar decisiones estrictamente respaldadas por datos digitales”, ejemplifica Marlene García.
Para que esta liquidez institucional sea posible, se requiere un cambio en la gobernanza corporativa. El modelo tradicional de administración tayloriana, que dividía tajantemente a los que piensan (gerentes) de los que ejecutan (trabajadores), se encuentra obsoleta. El nuevo ecosistema de negocios demanda líderes líquidos dotados de siete competencias críticas: liderazgo colaborativo, alta generación de confianza, proximidad y accesibilidad constante con los equipos, fomento intencional de la creatividad (mediante la observación profunda y el cuestionamiento), adopción proactiva de tecnología, toma de decisiones estratégicas basadas en datos en la nube y una flexibilidad absoluta ante escenarios de incertidumbre.
La Inteligencia Artificial como eje del mercado
Uno de los puntos medulares del análisis para tomadores de decisiones es el papel de la Inteligencia Artificial (IA) empresarial. Por años, las herramientas analíticas avanzadas eran un activo exclusivo de corporaciones transnacionales con presupuestos masivos. En el contexto actual, la IA se ha convertido en un ecualizador que nivela la cancha de juego para las Pymes.
René Martín Torres Fragoso, fundador y presidente de CONTPAQi, enfatizó que la IA requiere un insumo fundamental: datos estructurados; y que cualquier estrategia de digitalización debe iniciar por una correcta salud fiscal, permitiendo que los empresarios se enfoquen en ventas y hacer crecer la empresa. En México, la transición del ecosistema transaccional hacia la facturación electrónica promovida por el SAT ha digitalizado el flujo contable. Esto permite que los algoritmos empresariales lean la información de los CFDI y automaticen tareas complejas, como la conversión de facturas a pólizas contables en segundos y sin la intervención de un auxiliar humano.
Frente al temor de un desplazamiento laboral generalizado por la tecnología, Torres Fragoso ofreció su visión sobre el futuro de los profesionales contables y financieros: "El SAT con sus modificaciones fiscales está siendo cada vez más exigente y prácticamente tú eres tu propio auditor fiscal, lo cual obliga a que todas las empresas en México tengan que usar herramientas digitales. En el futuro, las personas no van a desaparecer por la inteligencia artificial. Solamente van a desaparecer aquellas personas que no usen la inteligencia artificial para agregar valor a su cliente”.
El verdadero valor añadido no reside en capturar información, sino en utilizar algoritmos para descubrir oportunidades de negocio: predecir tendencias históricas, identificar fugas financieras, realizar benchmarking sectorial y diseñar estrategias de ahorro en costos e incremento de ventas.
El riesgo de las herramientas públicas
Al momento de avanzar hacia una digitalización y adopción de IA, las MiPyMEs suelen priorizar la inversión en automatizaciones en departamentos de marketing, ventas o comercio electrónico, dejando la gestión contable y de cumplimiento fiscal hasta el final del presupuesto. Sin embargo, esta práctica es un peligro. “El mayor riesgo para la supervivencia es no reportar correctamente al fisco, dado que el SAT posee la facultad unilateral de cancelar sellos digitales y frenar por completo la facturación y operación de una empresa bajo una sospecha fundada de inconsistencia. El orden administrativo y fiscal debe ser siempre el cimiento inicial, no el último”, destacó René.
Sin embargo, al automatizar e integrar IA a la gestión fiscal, lo barato puede salir caro. Un grave error al alimentar herramientas de IA públicas con información fiscal, financiera o de nómina interna de la empresa, puede acarrear un importante peligro operativo.“Al utilizar estos modelos masivos abiertos, se compromete la confidencialidad de los datos sensibles y estratégicos del negocio. La recomendación es buscar soluciones y proveedores de TI donde los motores de IA estén integrados de forma nativa en entornos privados y protegidos”, declaró Marlene García.
Para los empresarios de PyMES en México, la transformación digital y la adopción de herramientas analíticas sofisticadas ya no constituyen un lujo corporativo o una tendencia gerencial opcional. En una economía líquida e implacable, la adopción tecnológica preventiva representa la diferencia exacta entre el crecimiento exponencial de la compañía o su desaparición del mercado.





