Alberto Quintana, Director Hub Norte para Cegid en América Latina.
Cada cuatro años se lleva a cabo uno de los eventos deportivos que más emociones colectivas despierta y en el que se enciende un ambiente de orgullo y entusiasmo en la sociedad en general, el Mundial de Fútbol.
Esta edición 2026 es aún más especial, porque, por tercera ocasión, México será uno de los países anfitriones, junto con Estados Unidos y Canadá, del campeonato que tendrá lugar a partir de este jueves 11 de junio y hasta el 19 de julio, periodo que no solo se vivirá en los estadios y hogares, sino también en los centros de trabajo.
Es un hecho que gran parte de la plantilla laboral en todos los niveles de la organización estará pendiente de este torneo, uno de los más seguidos en el mundo, por lo que ahora las áreas de recursos humanos enfrentan el reto de gestionar la pasión deportiva y la productividad.
El factor tiempo es clave en la organización, pero también lo es la experiencia del empleado, por lo que adoptar una estrategia que combine flexibilidad con herramientas tecnológicas de gestión del tiempo para implementar ajuste de horarios, pausas controladas y permisos especiales, contribuirá a crear un impacto positivo entre los colaboradores, mejorar su motivación y compromiso y, como consecuencia, su productividad durante la época de mundial.
Para las empresas mexicanas el desafío es mayor, por ser país anfitrión, porque la inauguración será en la Ciudad de México y el partido inicial será del equipo nacional y en horario laboral. Por lo que este contexto es una oportunidad que invita a abrazar la realidad y emprender acciones encaminadas a crear un adecuado clima laboral.
El fútbol genera emoción, esperanza, sentido de pertenencia e, incluso, tolerancia a la frustración, sentimientos que pueden influir en la productividad, de tal forma que, ésta puede ser la ocasión ideal para poner a prueba y afinar la cultura organizacional y la integración de equipos de trabajo, mediante la creación de entornos laborales en los que exista una adecuada gestión de horarios, flexibilidad de jornada, modalidad híbrida y equilibrio entre la vida laboral y personal.
Durante eventos deportivos de talla mundial, los responsables de RR.HH. necesitan gestionar el impacto en los centros de trabajo aplicando medidas para mantener la productividad, evitar riesgos y malas prácticas que mermen la confianza en los colaboradores, como ausencias injustificadas, retardos, aparentes asistencias y/o conexiones digitales y la atención dispersa.
Fomentar el desempeño de los empleados durante este periodo y mantener un apropiado ambiente organizacional es clave. Habilitar áreas de esparcimiento seguras para ver los partidos y vivir la emoción, organizar actividades de integración de equipos vinculadas al torneo, así como de reincorporación a labores después de cada partido, transmitirá un mensaje claro: la gente importa.
“En el futbol, cada minuto cuenta. Un fuera de lugar, un gol en el último segundo o el tiempo añadido pueden cambiar la historia de un partido. En las empresas mexicanas está pasando algo similar: hoy, cada minuto trabajado debe registrarse, respetarse y optimizarse. La reforma laboral en México ha puesto el cronómetro en marcha. Las organizaciones ya no pueden jugar sin reglas claras. Un software de registro de jornada, como Cegid Visualtime es, en este nuevo ‘Mundial laboral’, el VAR que garantiza transparencia, evita sanciones y protege tanto a empresas como a empleados”, afirma Alberto Quintana, Director Hub Norte para Cegid en América Latina.
De cara al Mundial, México será observado por el mundo. Puede ser el momento para demostrar que el país no solo juega bien en la cancha, sino también en la gestión empresarial. Profesionalizar el uso del tiempo es clave para competir globalmente. "Así como ningún equipo serio salta al campo sin estrategia, ninguna empresa debería operar hoy sin un sistema de registro de jornada. El partido ya empezó, y quienes no se adapten, van perdiendo desde el primer minuto”, asegura Quintana.
Para Cegid, este tipo de acontecimientos reflejan una transformación más profunda en la gestión de personas: las organizaciones necesitan modelos laborales más flexibles, apoyados en tecnología y datos, capaces de responder a las expectativas de los colaboradores sin comprometer la operación ni el cumplimiento normativo.
Si bien, se podría pensar que el periodo mundialista es algo puntual respecto a la gestión del tiempo, la realidad es que, ante la creciente atención sobre la jornada laboral, el registro de asistencia y la trazabilidad del tiempo trabajado, cualquier esquema de flexibilidad requiere herramientas de monitoreo y seguimiento de la productividad.
“Por lo que esta etapa es una oportunidad para que las empresas asuman la gestión digital del tiempo como una acción estratégica que permite planificar horarios, gestionar ausencias, controlar jornadas y garantizar el cumplimiento de las políticas internas, a partir de datos con los que se pueden tomar decisiones más ágiles durante periodos de alta demanda o eventos extraordinarios como el Mundial”, finaliza Quintana.




