En la recta final de un nuevo ciclo electoral, las empresas en Colombia enfrentan un desafío que va mucho más allá de anticipar el resultado en las urnas. La coyuntura política y regulatoria del país ha sumergido a las organizaciones en un entorno más cauteloso, sensible y cambiante.
Ante un escenario de incertidumbre, los presupuestos se analizan con mayor cuidado y los grandes proyectos de infraestructura tecnológica tradicionales tienden a ralentizarse, es aquí donde ha emergido una estrategia combinada para blindar las operaciones: la democratización técnica a través de plataformas Low-Code / No-Code (LCNC) y la protección del talento estratégico.
Lejos de paralizarse, el tejido corporativo está redefiniendo sus prioridades. La tecnología y el capital humano han dejado de operar en silos para unirse en un solo propósito: garantizar la continuidad del negocio bajo presión.
1. El factor Korn Ferry: el talento en el centro de la estrategia
Un informe reciente de la firma de consultoría global Korn Ferry en Colombia confirma que el verdadero reto para las compañías no está únicamente en avanzar o esperar a que pasen las elecciones, sino en definir qué decisiones son prioritarias y qué capacidades internas deben protegerse. Las inversiones asociadas a expansión o transformación profunda de sistemas pesados se están evaluando bajo una óptica de extrema selectividad.
“Las inversiones locales, especialmente aquellas asociadas a expansión o transformación tienden a aplazarse mientras las organizaciones ganan mayor visibilidad sobre el entorno. En contraste, los proyectos en marcha y las iniciativas vinculadas a mercados externos mantienen su curso, al estar menos expuestos a la coyuntura local”, explica Gabriela Castro, presidenta de la Región Andina de Korn Ferry.
En esta lectura del mercado, la velocidad para adaptar los ERPs sin disparar los costos se vuelve una ventaja competitiva crítica. Como señala Castro: “Cada decisión de negocio lleva implícita una decisión de talento. Una inversión, una expansión o una transformación solo puede ejecutarse si la organización cuenta con las personas correctas para liderarla”. Por ello, ante la prudencia financiera del año electoral, las herramientas de código bajo (low-code) se están consolidando como una alternativa para que los líderes de tecnología puedan seguir innovando sin comprometer capital excesivo.
2. Mitigando la escasez de ingenieros y empoderando al "Citizen Developer"
El auge de la democratización técnica, darle herramientas visuales a empleados no técnicos para que automaticen sus procesos, encaja de forma precisa con las pautas de manejo de crisis descritas por Korn Ferry, tales como la "toma de decisiones basada en escenarios" y la "capacidad de adaptación".
A nivel global y regional, las empresas operan bajo una fuerte limitación de personal técnico. Estudios de la firma IDC proyectan un déficit estructural que ronda los cuatro millones de desarrolladores de software a tiempo completo, lo que provoca que el 82% de las empresas tenga serias dificultades para contratar programadores.
Al no encontrar ingenieros tradicionales en el mercado, o al tener presupuestos congelados por la cautela electoral, las organizaciones colombianas están recurriendo a las plataformas LCNC para habilitar al Citizen Developer, Desarrollador Ciudadano.
De acuerdo con investigaciones de la consultora Gartner, el impacto de esta transición está reconfigurando la estructura operativa de las corporaciones:
Mayoría operativa: en las grandes empresas, los desarrolladores ciudadanos ya están en camino de superar a los ingenieros profesionales en una proporción de cuatro a uno.
Tecnólogos de negocio: el 41% de los empleados fuera del área de TI diseña o personaliza sus propias soluciones digitales.
Estándar futuro: Gartner proyecta que, para finales de la década, el 75% de las nuevas aplicaciones corporativas internas se construirá sobre plataformas de código bajo, impulsando un mercado global que ya alcanza los 65.000 millones de dólares.
3. Integración modular: mantener el ERP estable ante cambios regulatorios
En Colombia, un año electoral suele venir acompañado de debates sobre reformas tributarias o ajustes normativos. Modificar un ERP monolítico tradicional para adaptarlo a nuevas reglas fiscales puede tomar meses y costar una fortuna.
La tendencia actual dicta migrar hacia un ERP Componible (Composable ERP). Las empresas mantienen un núcleo transaccional limpio y estándar, y utilizan capas de Low-Code conectadas por APIs para construir aplicaciones y reportes satélites. El análisis de Forrester Research valida que esta metodología es adoptada incluso por los equipos técnicos más avanzados: el 87% de los desarrolladores profesionales senior utiliza plataformas de código bajo de forma habitual para acelerar la entrega de proyectos operacionales. Esto permite, según Forrester, que los sectores más dinámicos, como los Servicios Financieros con un 82% de adopción y el Retail, con un 71%, reconfiguren sus flujos de trabajo en cuestión de días frente a cualquier desenlace político.





