El replanteamiento de las estrategias de ciberseguridad ha sido una de las tendencias imprescindibles para empresas grandes y pequeñas, así lo destaca Ikusi. Con el aumento en el uso de dispositivos conectados a las redes empresariales se han abierto frentes vulnerables, transformando cada uno de los dispositivos en una puerta de entrada para los ciberdelincuentes.
México registró 58.1 billones de intentos de ciberataques durante 2025, una de las cifras más altas de América Latina, de acuerdo con el más reciente reporte de FortiGuard Labs que incluye a grandes corporativos, instituciones y PyMEs. Por otro lado, de acuerdo con el Cisco Cybersecurity Readiness Index 2025, el 96% de las empresas a nivel global planea actualizar o modernizar su infraestructura tecnológica durante el 2026 y 2027, impulsadas principalmente por la necesidad de fortalecer su postura de seguridad y adaptarse a entornos cada vez más conectados.
"Actualmente, las empresas deben conectar personas, aplicaciones, dispositivos inteligentes, sensores y servicios digitales que interactúan de forma simultánea. El reto ya no consiste únicamente en ofrecer conectividad, sino en tener visibilidad sobre todo lo que ocurre dentro de la red para reducir riesgos y mantener la continuidad operativa", explica Gustavo Valdez, director general de Ikusi en México.
De igual manera, la complejidad no está en el número de dispositivos, sino en la identificación para saber quién se conecta, desde qué ubicación, qué recursos utiliza y si su comportamiento corresponde a las políticas establecidas de cada empresa. Cuando estas tareas dependen de procesos manuales, la probabilidad de errores, configuraciones inconsistentes o accesos indebidos aumenta considerablemente.
El mismo estudio de Cisco se identificó que 71% de las organizaciones considera probable que un incidente de ciberseguridad interrumpa sus operaciones, mientras que apenas 34% confía plenamente en la capacidad de su base de protección actual para resistir amenazas modernas. La brecha entre la velocidad de adopción tecnológica y la capacidad de protección se está convirtiendo en uno de los principales desafíos para los equipos responsables de la infraestructura digital.
"Muchas empresas siguen administrando redes diseñadas para una realidad que ya no existe, actualmente cada nuevo dispositivo, usuario o aplicación agrega variables que deben supervisarse constantemente, sin embargo, sin automatización y sin visibilidad centralizada, resulta cada vez más difícil mantener el control de los accesos y detectar comportamientos anómalos antes de que generen afectaciones", agrega Gustavo Valdez.
La respuesta de las organizaciones está evolucionando hacia arquitecturas de red más inteligentes, capaces de automatizar tareas que tradicionalmente requerían intervención manual, segmentar accesos según el perfil de usuarios y dispositivos, y ofrecer visibilidad en tiempo real sobre todo lo que ocurre. Este enfoque permite reducir errores operativos, fortalecer la seguridad y simplificar la administración de entornos donde conviven cientos o incluso miles de dispositivos conectados.
De acuerdo con Gustavo Valdez, las empresas necesitan pasar de saber qué conectan a ser capaces de entender qué se está conectando, quién lo está utilizando y qué nivel de acceso requiere cada usuario o equipo. “Esa capacidad de automatizar decisiones y aplicar políticas de manera consistente se está convirtiendo en un factor determinante para mantener entornos digitales de las empresas de manera seguras y escalables", finaliza Gustavo Valdez.




