España se sitúa, junto a Italia, como el mercado con mayor madurez en inteligencia artificial de Europa, Oriente Medio y África (EMEA), según la tercera edición del 'Índice de Madurez Empresarial en IA' de ServiceNow. Las empresas españolas obtienen una puntuación de 54 sobre 100 en madurez global, veinte puntos más que en la edición anterior, cuando se situaban en 34 puntos. El avance, sin embargo, no se traduce en una implantación homogénea: mientras el liderazgo, la visión y la estrategia alcanzan los 60 puntos, los flujos de trabajo asistidos por IA se quedan en 41, lo que evidencia la dificultad de trasladar la estrategia a la operativa diaria.
Esta brecha entre ambición y ejecución se repite en el conjunto de la región EMEA, donde los flujos de trabajo basados en IA siguen siendo el ámbito con menor grado de madurez. Las organizaciones tienen cada vez más claro qué quieren conseguir con la inteligencia artificial, pero la mayoría continúa encontrando dificultades para integrarla en sus procesos cotidianos, lo que convierte la base de datos, la gobernanza y los flujos de trabajo en los principales desafíos para escalar la tecnología.
Luís Miguel Domínguez, vicepresidente del área Iberia de ServiceNow, ha señalado que "las organizaciones españolas se sitúan entre las más maduras de EMEA en su adopción de la inteligencia artificial", y ha añadido que "el reto ya no es invertir más ni demostrar compromiso con esta tecnología, sino integrarla de forma efectiva en los procesos y operaciones de negocio para generar un impacto real". Según el directivo, las empresas que lo consiguen son las que logran escalar la IA con mayor rapidez y obtener mejoras sostenidas en productividad, eficiencia y retorno de la inversión.
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La inversión en IA continúa acelerándose en España, con un incremento del 117% en el último año, una tendencia que se prevé eleve su peso hasta el 19,7% de los presupuestos de TI en 2027. En el conjunto de EMEA, la inversión creció un 113% en el mismo periodo, con una previsión similar del 20,1% de los presupuestos tecnológicos para 2027. El estudio subraya, no obstante, que el reto ya no reside en aumentar la inversión, sino en crear las condiciones necesarias para escalarla, y señala cuatro barreras clave en el caso español: la calidad y gestión de los datos, identificada como principal obstáculo por el 76% de las empresas; la gobernanza, con solo un 21% de organizaciones que ha implantado procesos de prueba, auditoría y gestión de riesgos; la modernización tecnológica, ya que apenas un 18% ha sustituido sus sistemas heredados por una plataforma integrada; y la automatización autónoma, dado que, aunque el 59% de las empresas usa ya IA agéntica, solo un 13% ha logrado implantar flujos de trabajo autónomos.
El informe identifica además un grupo de organizaciones, en torno al 21% a nivel global, que ya obtiene un retorno significativamente superior de sus inversiones en IA. Lo que las distingue es precisamente su madurez en gobernanza: cuentan con prácticas más sólidas de gestión de datos y control del riesgo, lo que se traduce en una productividad cinco veces superior, más del doble de capacidad para escalar la IA y una gestión del riesgo notablemente más eficaz que la del resto de compañías. Estos datos, según el estudio, desmontan la idea de que la gobernanza frena la innovación; al contrario, una gobernanza sólida permite implantar la IA con mayor confianza y acelerar su adopción.
Esta conclusión adquiere especial relevancia en España, donde la aplicación progresiva del Reglamento Europeo de IA y el desarrollo del marco nacional de gobernanza están impulsando a las organizaciones a reforzar sus modelos de gestión. En este contexto, la gobernanza deja de ser una simple exigencia regulatoria para convertirse en un factor de competitividad, al sentar las bases necesarias para innovar de forma segura y escalar el uso de la inteligencia artificial en el conjunto de la empresa.






